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Artículo del Dr. Jesús Sevillano
Nuestro destino
Hace tres semanas se reunieron
hombres que representan: ¿Las exigencias?, ¿el
amor?, ¿las necesidades de más de 191 países? El
pobre y bienintencionado secretario que dirige
el baile piensa que pueden avalar una verdadera
reforma interna y sentar las bases de un nuevo
orden internacional. ¿Sirvió de algo que haya
sido la mayor cumbre de la Historia? Viejos
países y otros nuevos, no por eso menos
conservadores, pelean y sonríen al mostrar el
rechinar de los dientes y abultar más el puñal
que llevan en el entendimiento: "Tengo
derecho al veto por ser el más poderoso, y yo
por ser más grande y yo por ser más viejo".
Eso dicen. Ya son tantos países o estados
miembros quienes nunca han logrado un
equilibrio, sobretodo después de 1989, con la
caída del muro oprobioso de Berlín, equilibrio
roto y para siempre: Siguen habiendo ganadores y
perdedores. El optimismo que la vio nacer, a la
ONU digo, lo ha venido a sustituir un cansado
pesimismo, con decir que el representante del
nuevo "Salvador" del mundo ¿Terrorista?, ha
presentado más de 400 enmiendas a las medidas
del pacto original. ¿A dónde vamos?...y todavía
paisitos se desviven por pertenecer al Consejo
de Seguridad, eso sí: Con derecho a veto.
Pobrecitos, si en el fondo casi no tienen
derecho a voto, que es lo más importante, pues
prefieren seguir siendo lacayos. ¿Son correctas
y sinceras las palabras y promesas hechas? JESÚS
ayúdanos.
NO creo que valga la pena leer
los resultados finales consensuados a marcha
forzada por los 32 países que redactaron el
Documento Final. El mundo sigue en un hilo.¡Ay!
de quienes planean la iniquidad, de quienes
maquinan el mal disfrazados de corderitos
libertadores, por el sólo hecho de tener el
poder en sus manos. Ansían y roban las tierras,
las naciones, aumentan la violencia entre los
hombres. Pero se está por oír una estentórea y
fuerte voz: La de los pueblos y la de Dios.
Tanto vale una voluntad como la otra, hacer y
destruir, amarrar y soltar, crear y desvirtuar.
Siempre salvándose de primeras y segundas
muertes, ese es nuestro destino, el de los
pueblos pobres. Ya se oirán nuestros gritos
cuando acaben estas guerras, las estamos viendo
en sus últimos estertores. ¿Cuántos crucificados
quedarán? Los hombres seguiremos siendo el fruto
final de esos maderos en travesaño. Ojala y el
hombre no siga siendo verdugo del hombre, ni su
enterrador. Espero que de la Cruz broten raíces
nuevas, para que el hombre en su poder no siga
sufriendo solo, y llegue a la Libertad. Está
pronto el día en que los invasores tomarán sus
haberes y se marcharán a conciencia de que
dejaron mucho de sus teneres.
Jesús Sevillano Ferraz
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